Cuando uno sobrevuela Hong Kong y mira hacia abajo, la ciudad se presenta como una selva de bambú, bonita e intensa. A causa de unas políticas de uso del suelo muy específicas, la arquitectura hongkonesa ha estado marcada por la máxima rentabilidad. Así se ha dado forma al urbanismo que sigue el ritmo de la ciudad: siempre en movimiento.

Hong Kong puede ser descrita como una ciudad veloz, eficiente e intensa. Es la narrativa que ha sido cultivada a lo largo de los años para construir una vida urbana, cultural y arquitectónica que se mantenga vibrante y dinámica. La primera imagen que uno ve de Hong Kong cuando llega es espectacular: al sobrevolar la ciudad, los edificios forman un denso paisaje que recuerdan al de una selva de bambú, llena hasta el último rincón; cada edificio parece luchar por el poco espacio disponible, al tiempo que el conjunto de hormigón abraza los montes que rodean la ciudad. Aterrizas entonces en el Aeropuerto Internacional de ...

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