Si te impresiona la sangre, mejor espéranos fuera. El Mercado Almirante Lacerda —conocido popularmente como el Mercado Rojo o Red Market— recibe este sobrenombre por el color de sus paredes exteriores, hechas con ladrillos de un rojo intenso que contrasta con el tono gris de los edificios del barrio de Santo António. Pero podría perfectamente deber esa denominación popular a la sangre que puede verse en su interior.

A los macaenses les encanta el pescado, pero sólo si es fresco. Y aquí, la táctica de Ordenalfabétix —el pescadero de la aldea del galo Astérix— de despachar a golpes de lubina a todos los que le acusan de vender un pescado que no es fresco, no sirve. En el Mercado Rojo hay que demostrar claramente que el pescado que vendes es de máxima calidad, porque, si no, los compradores acudirán al puesto de al lado. ¿Y cuál es la manera más clara de probar que el pescado está, valga la redundancia, recién pescado? Exponerlo vivo. Y matarlo ahí mismo. De ahí la abundante sangre del...

--

Este contenido es sólo para suscriptores.

Consulta aquí las suscripciones que te permiten acompañarnos en este viaje.

Si ya eres suscriptor, accede indicando tu usuario y contraseña aquí debajo.

--