Un pasaporte determina tu posición en este mundo. Y como en tantos otros aspectos de esta vida, los hay fuertes y los hay débiles. Carlos Manuel Álvarez es cubano, y por ello cuida de su pasaporte como si le fuera la vida en él. Porque sabe que su pérdida implicará mucho más que un poco de burocracia, como sucedería si su pasaporte fuera fuerte; es decir, si hubiese nacido en Estados Unidos, en Europa, en Japón. 

 

Acostumbro a sacar el pasaporte de uno de los bolsillos de mi mochila y mirar la primera hoja en pleno vuelo. Repaso mi foto, mis datos y lo vuelvo a guardar. Me alivia que siga ahí: el salvoconducto que en cuanto aterrice me va a permitir entrar de nuevo a la vida.
Es un documento repleto de visas y miedo. La visa es un permiso por un lapso de tiempo, el margen de tolerancia de los poderes nacionales. Nunca he extraviado ni dañado mi pasaporte. Es tan valioso para mí solo como alguna vez lo fueron las armas que a los diecisiete años unos oficiales borrac...

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