El regreso a casa

Ulises estuvo fuera de Ítaca veinte años. Yo me fui de Paraguay cuando tenía veinte años. Seis años después vuelvo a verlo, vuelvo a sentir su aire tropical, los recuerdos de mi infancia se vuelven a activar en mi memoria como por arte de magia.

Mi ciudad no ha cambiado nada. Parece ser que me ha esperado tal como yo la dejé, para que no la confundiera con otra. Las mismas calles con baches, siempre el mismo caño roto por donde sale agua a borbotones, el mismo mango que en pleno agosto florece en una esquina. Eso sí, las calles están menos sucias que antes.

La noche se llena de ladridos. Me retiro a mi habitación, apago la luz. En la oscuridad abro los ojos, y soy feliz. Mañana volveré a nacer, pienso.

Perderse para reencontrarse

Es mi primer amanecer en Asunción. El canto del pitogüe me despierta a las seis de la mañana. Como en mi niñez, cuando tenía que ir a la escuela, canta puntual.

El día brilla en las hojas de los árboles, en los colores de la...

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