En la periferia de la Ciudad de México, un grupo de hombres que trabaja en diferentes oficios ―hay albañiles, electricistas, guardias de seguridad o vendedores ambulantes―y algunos jubilados entrenan por las tardes en un improvisado cuadrilátero. La meta: convertirse, al menos los fines de semana, en héroes de su comunidad, en verdaderos gladiadores de lucha libre.

 

 

Una vez terminada su jornada laboral, se reúnen religiosamente durante una hora en la casa de Raúl Trejo, el Teacher, quien es el hombre que los guía en el entrenamiento. En el patio de su vivienda montó un ring, justo al lado de donde estaciona su auto y debajo de los tendederos de ropa.

A pesar de ser un espacio pequeño y sencillo, la voluntad del entrenador y los participantes llena el ambiente vespertino. Risas, gritos y golpes duros contra la lona son el sonido característico.

La colonia José López Portillo, que debe su nombre a...

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