Durante siglos, un viejo linaje de hombres y mujeres seminómadas ―cazadores, pescadores y recolectores― han ocupado las desérticas playas e islas del tercio medio del golfo de California, en el estado de Sonora. Los seris ocomcáac, como se denominan a sí mismos ―«la gente»― son uno de los 62 pueblos indígenas que, según cifras oficiales, todavía resisten en México. Con una comunidad de 900 miembros, los seris representan una parte ínfima de los alrededor de 15 millones de indígenas mexicanos.

Siguiendo los dictados de la naturaleza y sus ciclos de pesca, este pueblo del noroeste de México ocupó durante siglos algunos enclaves de la costa del desierto sonorense, pero hoy sólo se reparten en dos poblaciones: El Desemboque y Punta Chueca, en una franja de cien kilómetros frente a la isla Tiburón, la más grande de México y no lejos de Bahía de Kino. Hermosillo, capital del estado, sólo queda a unas horas de distancia.

Lo inhóspito del desierto, en estas tierras, se suma a la ...

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