Durante la Segunda Guerra Mundial, las Islas Feroe fueron ocupadas por el Reino Unido. En una carta, un soldado escocés le puso a nuestras islas un nombre que nos ha perseguido desde entonces —probablemente porque la descripción era bastante exacta—: «La Tierra del Quizás». Para el forastero británico, lo que pasaba —o no pasaba— en nuestro país parecía depender de los caprichos del tiempo, siempre cambiante.

La meteorología tiene, como cualquier visitante podrá comprobar, un impacto enorme en nuestra vida cotidiana. Cuando brilla el sol la gente está alegre, abierta y muestra hospitalidad. Cuando llueve —y suele llover mucho— los viajeros encuentran dificultad en establecer conversaciones con los feroeses. Simplemente no decimos gran cosa, ni siquiera entre nosotros —aparte de maldecir el tiempo.

Cuando el Sol sale a lucir su mejor cara, los feroeses también solemos hacerlo. Y cuando, ocasionalmente, tenemos un verano entero soleado —como el de este año— el viajero compr...

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