Los matices del paisaje del Douro adquieren otra dimensión al ser observados desde el aire. En Mogadouro tuvimos la oportunidad de sobrevolar el terreno en un planeador remolcado por la avioneta de Camilo Miranda, el piloto más viejo de todo Portugal. A sus 84 años, Camilo nos guió por el mismo cielo que surca desde 1954. Y entendimos la razón que le mantiene entre las nubes a esa edad.

La mañana de abril se despierta nubosa pero cálida en las afueras de Mogadouro. En el coche que le lleva al aeródromo, el periodista mantiene esa sonrisa permanente que no consigue disimular su palpable tensión. ¿Cómo no va a estar nervioso? Su experiencia en el cielo se reduce a subir a un avión comercial, abrocharse el cinturón, echar una cabezadita, mirar de vez en cuando por la ventana y esperar que el aterrizaje no sea brusco. Y ya. Pero la gente de Trás-os-Montes sigue empeñada en proporcionarle recuerdos inolvidables, y el periodista se encuentra ahora delante de un planeador de 8,1 metros...

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