Un ordenador. Un cuaderno. Una mesa. Una camisa. Un reloj. Una lata de refresco, un paquete de arroz, un frigorífico... Si echamos un vistazo alrededor de cualquier lugar en el que nos encontremos, todo lo que veamos o tengamos a mano habrá pasado algún tiempo dentro de un contenedor. El sesenta por ciento del comercio mundial, medido por el valor, viaja en contenedores marítimos. Y ese número es en realidad engañosamente bajo, porque las cifras generales incluyen muchas mercancías que no se pueden transportar en contenedor, como el gas, el petróleo, los productos a granel.... Si eliminamos esos productos podemos llegar a una estimación cercana al noventa por ciento.

Durante miles de años, la humanidad ha surcado los mares en busca de mercancías y tesoros que luego llevaba de un lugar a otro para comerciar, ofreciendo a las distintas poblaciones locales alimentos, joyas o materiales que nunca habían visto antes. Pero este proceso nunca fue fácil. La carga y descarga de las m...

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