La humedad es agobiante por enésimo día consecutivo.
Él suda. Yo también. Se da cuenta de que miro las gotas que resbalan por su frente. Se disculpa.
 

—El aire acondicionado no funciona. Hoy es festivo y no hay nadie en las oficinas. No sé cómo arreglarlo.
 

Albano Martins no es especialista en aires acondicionados, pero sí es uno de los economistas más respetados de Macao. En su despacho de la planta 16 del edificio Luso Bank International, en la calle Doctor Pedro José Lobo del centro de Macao, pasan cinco minutos de las tres de la tarde. 
 

—No hace tantos años, Macao era una ciudad pequeña (hoy viven menos de 700.000 personas en poco más de 30 kilómetros cuadrados) y pobre. Hoy aquí todo el mundo está ganando dinero.
 

Aunque hoy viste ropa informal, me imagino a Martins en este amplio despacho de salones grandes, con muebles clásicos de maderas nobles, rodeado de muchas corbatas mientras ha...

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