El escritor Julio Llamazares recorrió el Duero a principios de los años ochenta armado con su cuaderno de viaje. Casi cuarenta años después, le pedimos que volviera a leer esas notas que tomó entonces, para comprobar si es posible revisitar un territorio a través de unas aportaciones literarias escritas tanto tiempo atrás. Este es el resultado.

A comienzos de los ochenta me propusieron hacer un viaje por el Duero con el fin de escribir un libro sobre el gran río que atraviesa en horizontal la península ibérica dando pie a una gran cuenca geográfica que recoge las aguas de toda la submeseta norte de España y de las regiones vecinas de Portugal. Por razones que no vienen al caso, el encargo no lo llegué a concluir, pero de él nacieron dos libros en los que traté de contar mi experiencia de un río que, como todos, es mucho más que un curso de agua. En el primero,Cuaderno del Duero, plasmé mis impresiones de la parte inicial y más oriental del río (...

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