La mejor chef de cocina macaense no tiene ningún premio internacional. No tiene pinches que le ahorren cortar fina la cebolla, ni un servicio de limpieza que le deje la cocina brillante. No nos recibe en el salón de su restaurante de lujo… porque no tiene ninguno. De hecho, cocinar no es ni su profesión. Pero atesora un detalle imprescindible para poder reproducir los sabores de la auténtica gastronomía macaense: recuerdos. Y memoria, mucha memoria.

Florita Morais Alves forma parte de ese grupo étnico formado por personas nacidas en Macao con sangre portuguesa corriendo por sus venas: los llamados, en estricto rigor, «macaenses». Aún así, este término se encuentra en la actualidad bajo un proceso de redefinición, puesto que algunos aspectos que antaño eran clave para diferenciar a un macaense de un habitante de Macao —como, por ejemplo, hablar portugués— han dejado de ser definitivos.

Uno de los ámbitos en los que la identidad macaense es más fuerte es la gastronomía, fru...

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