Sin parar. Día y noche. Seiscientas mil motos circulan por las calles de Medellín. Las hay de todo pelaje y condición: pequeñas y más pequeñas, rápidas y más rápidas; escurridizas y casi siempre alocadas, como sus conductores.

Más o menos descuidadas. Motos, motonetas, motociclos, motocicletas… son las responsables del 30% de la contaminación que deteriora el aire de la capital paisa. «Son una plaga» dice más de un ciudadano cuando se le pregunta de manera inocente por el asunto. Inquietud, accidentes y atropellos. Muestras, cotidianas y abundantes, de numerosas faltas de pericia en el manejo y también de todo tipo de imprudencias. Es lo que se ve en cualquier esquina de tránsito considerable en una ciudad en la que ya hay quien dice que hay más motos que carros.

DISFRUTA DE UNA EXPERIENCIA —CASI— VIRTUAL

Pocos insultos, pero sí muchos intercambios de malas caras entre taxistas y motoristas. Es el día a día en muchas zonas urbanas de una Medellín que, en las horas pico, pu...

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